Rosquillas de la abuela


Panecillos de yogur rápido
INGREDIENTES

  • 2 huevos
  • 750 g aproximadamente de harina (la que admita)
  • 200 g de azúcar
  • 250 ml de leche
  • 100 ml de aceite
  • 1 sobre de levadura o polvo de hornear (16 g)
  • 60 ml de anís
  • Ralladura de un limón
  • Una pizca de sal
  • Aceite de girasol
  • Azúcar para rebozar

ELABORACIÓN

  • Casca los huevos en un bol y añade el azúcar. Bate hasta blanquearlos y verás que han aumentado de volumen.
  • Añade una pizca de sal, el aceite, la leche, el anís y la ralladura del limón. Bate bien de nuevo. Mezcla la mitad de la harina con la levadura química o polvo de hornear y tamiza encima del bol. Bate bien.
  • Añade la harina poco a poco hasta que la masa se espese. Debe quedar una masa blanda que cuesta remover con la cuchara o espátula.
  • Espolvorea la superficie de trabajo con harina, vierte la masa y trabájala hasta que tenga la consistencia deseada. Debe quedar blanda, pero que puedas trabajarla con las manos para formar las rosquillas.
  • Tapa con un paño y deja reposar unos diez minutos para que sea más manejable.
  • Transcurridos los diez minutos, con las manos enharinadas, toma una porción de masa del tamaño de una nuez y modela churritos frotándola entre tus manos. Junta las puntas con un poco de presión.
  • En una sartén con abundante aceite fríe las rosquillas de anís caseras. Deja que se doren por los dos lados. Si fuera necesario, añade más aceite cuando veas que se baja el nivel porque si las rosquillas tocan la base de la sartén, se queman enseguida. Recuerda que la levadura química o polvo de hornear hará que crezcan mucho, así que deja una buena separación entre ellas al freír.
  • Cuando hayan crecido, dales la vuelta y cuando se doren, déjalas encima de un papel de cocina absorbente para quitar el exceso de aceite. Mientras estén calientes, pásalas por un plato en el que hayas colocado azúcar y rebózalas.
  • Déjalas en un plato o rejilla para que se enfríen. Una vez frías, guárdalas en una caja de lata. Aguantarán varios días. Aunque se sequen, que se secan, las rosquillas de anís caseras siguen estando muy ricas.
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